Inauguran en Chile la primera planta a vapor solar Fresnel que podría impactar la industria nacional
El proyecto, ubicado en el Parque Laguna Carén de la Universidad de Chile, fue desarrollado por Fraunhofer Chile, con el apoyo del Centro de Energía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Casa de Bello, y busca validar el uso de energía térmica renovable en sectores clave como la minería y la agroindustria.
Se inauguró la primera planta a vapor Fresnel en el Parque Laguna Carén, lo que marca un hito en el desarrollo e investigación hacia la transición energética del país. Este proyecto piloto, único en su tipo en Chile, está orientado a probar el uso de radiación solar concentrada para generar vapor y calor destinados a procesos industriales, generando evidencia técnica que facilite el escalamiento y futura aplicación a gran escala.
Tras 10 meses de implementación por parte de Fraunhofer Chile, la partida oficial contó con la presencia de la rectora de la Universidad de Chile Rosa Devés; de la embajadora de Alemania en el país, Susanne Fries-Gaier; del seremi de Energía de la Región Metropolitana, Ignacio Tapia; del decano de la FCFM, Francisco Martínez, y de los directores de Fraunhofer Chile y del Centro de Energía, Frank Dinter y Willy Kracht.
El proyecto cuenta con el respaldo del Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania, que financió la iniciativa con 400 millones de pesos en el marco del programa Power-to-MEDME y tuvo el apoyo de la Universidad de Chile para instalarse en el Parque Laguna Carén de la Universidad de Chile. La embajadora Fries-Gaier destacó al respecto que el proyecto “no es solamente una planta experimental, sino también una muestra de la importancia de transformar ideas en tecnologías concretas, en desarrollo sostenible y en una mejor calidad de vida para las personas”.
Importancia estratégica
A nivel global, casi el 75% de la energía consumida por la industria se destina a la generación de calor o vapor, producida mayoritariamente mediante la quema de combustibles fósiles como gas, diésel o carbón. El vapor solar surge como una alternativa viable para reemplazar estos combustibles en rangos de temperatura de entre 100 y 200 °C.
En la Agroindustria, por ejemplo, se utiliza en procesos de cocción, pasteurización, esterilización y secado. En la minería no metálica, como en el litio, se usa para procesos térmicos como concentración, evaporación asistida y recuperación de agua. También, para concentración de salmueras y recuperación hídrica, pasos elementales del tratamiento de aguas.
El funcionamiento de esta planta será fundamental para reducir las barreras de entrada al calor renovable en Chile, a través de tres pilares: generación de datos reales sobre producción energética, eficiencia y consumo hídrico bajo condiciones climáticas locales y la validación de modelos que permitan a las empresas simular con precisión el impacto de esta tecnología a gran escala en sus propias instalaciones; y, finalmente, la facilitación de la inversión.
“Para nosotros es muy importante avanzar, en términos de escala, a aplicaciones que tienen potencial semi industrial o de pilotaje, de la envergadura de esta planta”, explicó el director del Centro de Energía, Willy Kracht.
Innovación energética
A diferencia de la tecnología fotovoltaica, la energía solar térmica requiere adaptarse a cada proceso productivo. Esto ha limitado su adopción, pese a su alto potencial. Por eso, este proyecto busca cerrar la brecha para que la industria nacional mediante la generación de datos reales pueda incorporar esta tecnología, reduciendo la incertidumbre para futuros inversores.
Además de su impacto ambiental, la planta promueve la autonomía energética. Al validar el uso de calor solar, las empresas pueden estabilizar sus costos operativos, eliminando la exposición a la volatilidad de los precios internacionales de los combustibles fósiles.
La Rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés, sostuvo que "la economía circular, el uso sostenible de los recursos y la descentralización energética forman parte del nuevo escenario que estamos llamados a enfrentar, haciéndonos cargo al mismo tiempo de las transformaciones de los estilos de vida, de los cambios en los procesos políticos y de las nuevas condiciones climáticas. Todo ello ocurre, además, en un contexto en que se hace necesario defender el valor de la ciencia. No solo en países como el nuestro, sino también en aquellos donde, históricamente, la actividad científica ha tenido mayor fortaleza y desarrollo". Además, indicó que "en esta década de trabajo conjunto hemos aprendido que la transición energética no es solamente un desafío técnico, sino que también es un proceso social, cultural e institucional. Chile tiene el potencial para aportar a ese proceso a escala global, pero se requiere inversión en ciencias, voluntad política y, sobre todo, una red sólida de cooperación internacional estratégica". "Con esta planta, la Universidad de Chile y Fraunhofer Chile dan ejemplo de cómo se puede y debe poner la ciencia al servicio del país para garantizar un futuro sostenible para todos y todas", destacó en sus palabras.
“Esta planta tiene como objetivo conectar de manera directa la investigación aplicada con los desafíos concretos del sector productivo. Será un espacio de colaboración entre la industria y el mundo académico, que permitirá no solo integrar energías renovables en los procesos industriales que requieren calor, sino también fortalecer la autonomía energética, reduciendo la exposición a la volatilidad de los precios internacionales del gas y el diésel, de los cuales dependen los procesos térmicos”, indicó el director de Fraunhofer Chile, Frank Dinter.
La planta a vapor solar en Laguna Carén, se implementó con tecnología de la empresa Solatom, proceso que fue liderado por el equipo de Sistemas Solares Térmicos de Fraunhofer Chile. Comenzó su marcha blanca en febrero de 2026 y ya se encuentra operativa. El sistema es totalmente autónomo, alimentado por su propia planta fotovoltaica de 12,8 kW con almacenamiento, que también energiza una planta de tratamiento de aguas integrada.
Fraunhofer Chile Research