Con análisis de la microbiota buscan terapia personalizada para rosácea

20.1.2020

Proyecto de Fraunhofer Chile y SkinMed busca desequilibrios en los microorganismos que residen en el cuerpo de pacientes para avanzar en la formulación de prebióticos y probióticos que permitan tratar esta condición, que afecta a 5,4% de los adultos.

Desarrollar tratamientos para la rosácea que restablezcan el equilibrio de la microbiota del paciente es el objetivo de un proyecto encabezado por el centro médico SkinMed y el centro de investigación aplicada Fraunhofer Chile, que empleará herramientas de medicina genómica personalizada con este fin.

Según un estudio publicado en el British Journal of Dermatology, alrededor de 5,46% de los adultos a nivel mundial tienen rosácea, enfermedad crónica de la piel que se manifiesta con inflamación y enrojecimiento de la cara, especialmente mejillas, nariz, frente y mentón. De origen multifactorial, esta constituye uno de los principales motivos de consulta dermatológica, especialmente entre los 45 años y 60 años.

El proyecto, que en su primera etapa de desarrollo cuenta con financiamiento del programa Súmate a Innovar, de Corfo, trabajará con la microbiota de los pacientes. Esta es la comunidad de microorganismos que habitan, interactúan y modelan diferentes respuestas fisiológicas en distintas zonas del cuerpo.

Hoy se sabe que el desbalance de las poblaciones de microorganismos que colonizan la piel y que modulan nuestros sistemas de defensas juega un rol en el desarrollo de enfermedades dermatológicas no infecciosas, como rosácea, psoriasis, dermatitis atópica y acné, entre otras.

“En esta primera etapa, que ya lleva 4 meses de ejecución, trabajaremos con 30 pacientes con rosácea para implementar y estandarizar protocolos de análisis microbiológicos y bioinformáticos que identifiquen eventuales desequilibrios en la microbiota cutánea y/o intestinal, y que se asocien a la presencia de la enfermedad”, señala Derie Fuentes, doctor en Microbiología y responsable del proyecto en el Centro de Biotecnología de Fraunhofer Chile.

Para esto se emplearán tecnologías de secuenciación genómica masiva (NGS) y análisis bioinformático, usando las capacidades instaladas en los laboratorios de Fraunhofer Chile Research en Santiago.

 

Innovación en dermatología clínica

El doctor Walter Gubelin, director médico y responsable del proyecto en SkinMed, agrega que “ya avanzamos en la implementación de los protocolos necesarios para aislar muestras de microbioma de los pacientes, a partir de ellas y con los datos obtenidos desde las secuenciaciones, se harán los análisis que nos permitirán conocer qué variaciones tiene cada microbioma y cómo esto se asociaría con la rosácea. De esta forma esperamos encontrar patrones que nos permitan diseñar posteriormente intervenciones que beneficien a todos los pacientes”.

Lo anterior, añade el dermatólogo y académico de la Universidad de Los Andes, incluye el desarrollo de probióticos, prebióticos y/o simbióticos de consumo oral o aplicación tópica, así como la intervención del microbioma de pacientes con rosácea para restablecer su correcto funcionamiento y modular las manifestaciones clínicas de la enfermedad.

“Además de beneficiar a pacientes chilenos, el desarrollo de estas intervenciones de medicina genómica personalizada para el tratamiento integral de la rosácea podría posicionarnos a nivel internacional en innovación en el área de la dermatología clínica”, subraya el doctor Gubelin.

El doctor en genética estadística Inti Pedroso, director de Innovación y Transferencia de la Universidad Autónoma de Chile y quien participó en el diseño del análisis de datos, destaca que “el estudio del microbioma avanza a paso firme, no hay duda de que vamos a entender cada vez mejor su rol en las enfermedades humanas. El desafío real es desarrollar herramientas que permitan a médicos y pacientes tomar las mejores decisiones y para esto necesitamos transformar millones de datos en indicadores útiles. Aquí es donde la estadística y la analítica de datos son la clave”.

 

Lee un artículo en la sección Vida, Ciencia y Tecnología de El Mercurio sobre este proyecto.